¿Es realmente necesario que le haga radiografías a mi niño?

¿Es realmente necesario que le haga radiografías a mi niño?

Muchos padres saben lo importante que es llevar a su hijo a la consulta del dentista. Sin embargo, la mayoría desconocen y se preguntan si a sus hijos es adecuado y necesario realizarles radiografías dentales de manera complementaria.

No existe una edad concreta para iniciar su uso, por ejemplo un niño de dos años puede requerir una radiografía después de un traumatismo dentario. Como tampoco está establecido ningún intervalo de tiempo entre la exposición a los rayos-x, por ejemplo, niños con caries o de alto riesgo necesitan con más frecuencia radiografías que niños sin caries. Lo que si sabe el profesional es que cada niño es único, por tanto, la prescripción de radiografía será indicada según las necesidades del paciente.

Los dentistas pediátricos son especialmente cuidadosos para minimizar la exposición en los niños utilizando delantales y collares plomados haciendo que la cantidad de radiación recibida en un examen de rayos x sea extremadamente pequeña. Utilizan distintas técnicas radiográficas y cada una de ellas tiene unas aplicaciones precisas:

Radiografías de aleta de mordida: su principal indicación es el diagnóstico de caries entre muela y muela que son imposible detectar con un examen visual. Se realizan a la mayoría de los pacientes que vienen por primera vez a la consulta para poder dar un diagnóstico adecuado. También pueden volver realizarse en las revisiones periódicas según el riesgo del paciente o en caso de que se estén vigilando pequeñas lesiones incipientes.

Radiografías periapicales: el objetivo es obtener una información de la totalidad de un diente en concreto. En los niños se indican en caso de traumatismo dental, para valorar la profundidad de una caries, diagnosticar la presencia de infección y para poder evaluar un tratamiento previamente realizado en un diente.

Ortopantomografías o radiografías panorámicas: nos permiten el análisis del desarrollo de los dientes de leche y la observación de los futuros dientes permanentes, conocer el estado de los maxilares y detectar posibles problemas de erupción.

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Es importante saber que si el odontopediatra indica de manera adecuada la realización de una radiografía y los padres no quieren que se realicen a su hijo, el dentista puede encontrarse en el derecho de no tratar al niño, debido al riesgo de cometer una negligencia por no poder dar un diagnóstico de certeza. Los padres deben saber que las radiografías nos pueden mostrar diferentes problemas dentales que si se tratan a su debido tiempo, dará como resultado una atención y tratamiento más fácil, eficaz y menos costoso. Por tanto, las radiografías dentales representan un riesgo mucho menor para el niño que no diagnosticar los problemas dentales por no haber realizado rayos x en el momento adecuado.

En conclusión, entre todas las pruebas complementarias que disponemos hoy en día, el examen radiográfico es sin lugar a dudas, el método auxiliar que más información nos va a dar para realizar un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento adecuado.

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