DESCUBRE SI TU HIJO TRAGA Y RESPIRA CORRECTAMENTE

Diferencias entre una correcta deglución y respiración nasal y hábitos deletéreos.

LA DEGLUCIÓN

La deglución, el acto de tragar, es una función vital que realizamos ya en la etapa intrauterina. Es un acto que empieza siendo voluntario para transformarse en un acto reflejo, durante la fase oral del proceso deglutorio.

En la deglución normal observamos que los dientes y los labios permanecen en contacto pero sin ejercer presión. Una vez formado el bolo alimenticio se coloca en el dorso de la lengua la qué ha formado un surco longitudinal. A continuación, el ápice lingual se sitúa en los pliegues palatinos, acoplándose en resto de la lengua contra el paladar duro iniciando un movimiento ondulatorio antero-posterior que  dirige el bolo alimenticio a la parte posterior de la boca para desencadenar el reflejo de deglución.

La lengua se posiciona de esta forma creando un triple cierre, de la lengua contra la parte superior de la boca, desde los pliegues palatinos hasta el paladar blando. El triple cierre favorece un desarrollo equilibrado de los maxilares y el macizo facial.

La deglución adulta o madura se inicia con la aparición de los primeros molares, pero unos autores señalan que este proceso se adquiere entre los 12 y los 15 meses de edad, otros opinan que se produce alrededor de los 3 años y otros que no se completa hasta los 4 o 5 años.

Deglución atípica. Este tipo de deglución incorrecta que se da cuando la lengua, los labios o la musculatura perioral interfieren en el proceso deglutorio presionando los dientes en una u otra dirección

Las más frecuentes son la deglución atípica por interposición lingual entre los incisivos y la deglución atípica por interposición del labio inferior contra los dientes incisivos inferiores

Las causas de la deglución atípica pueden ser múltiples y variadas, pudiendo ocasionarse por la conjunción de varios factores. Las causas pueden ser:

–       Hereditarias: patrones de tipo óseo y/o patrones de conducta heredados.

–       Relacionados con la alimentación: problemas en las transiciones de texturas o alimentación pastosa prolongada.

–       Hábitos parafuncionales: succión digital, uso del chupete y/o del biberón en edades avanzadas

–       Presencia de respiración bucal, frenillos linguales cortos y frenillos labiales cortos. Los frenillos cortos impiden que la lengua y los labios realicen los movimientos adecuados y se posicionen correctamente durante la deglución y el tiempo de reposo.

Características que podemos observar en un paciente con deglución atípica:

–       Interposición lingual anterior o lateral.

–       Interposición del labio inferior entre las arcadas dentarias.

–       Soplo en lugar de succión.

–       Movimientos asociados de cabeza y cuello.

–       Masticación en la zona anterior de la boca sin usar los molares.

–       Restos de alimentos y saliva en los labios.

–       Paladar en forma ojival y estrecho.

–       Tendencia a la respiración bucal.

–       Presencia de hábitos parafuncionales.

–       Hipotonía del labio superior.

–       Maloclusión.

–       Dislalias (alteración de la articulación de los fonemas)

–       Ruidos durante la deglución.

–       Ronquidos y babeos nocturnos.

 

RESPIRACIÓN BUCAL

Se produce cuando introduce el aire al sistema respiratorio por vía bucal en lugar de por vía nasal. Usar la cavidad oral para tomar el aire va a tener consecuencias tanto anatómicas como funciones. El individuo con respiración bucal va a presentar las siguientes características:

–  Falta de sellado labial. Para permitir el acceso de aire vamos a mantener la boca abierta, esto va a provocar que los músculos faciales sean hipotónicos y no ejerzan su función moldeadora en las arcadas dentarías durante su crecimiento. El aire que entra por la cavidad bucal va hacía las láminas palatinas pero no va a encontrar ninguna fuerza contraria que le contrarreste, lo que va a  provocar un paladar alto y unas fosas nasales cortas.

–  Lengua baja. La lengua se coloca en la parte inferior de la boca para dejar paso al aire que introducimos en el sistema. Esto provoca que la lengua no se apoye en el paladar en la fase de reposo, para modelarlo y estimular el crecimiento de las láminas palatinas en sentido transversal, favoreciendo la aparición de paladares estrechos y ojivales.

Otra consecuencia de colocar la lengua en la parte baja de la boca, es qué esta empuja las piezas dentales que no tienen a los labios para frenar esta presión por estar abiertos. Esto puede provocar avances de las piezas dentales y un desarrollo excesivo de los maxilares, alterando la oclusión.

–  Postura incorrecta. Para aumentar el espacio de paso de aire se adelanta el cráneo, lo que altera la verticalidad.

 

Perfil de respirador nasal  y respirador bucal. Zambrana y Dalva1998

 

La respiración bucal puede estar provoca por patologías que dificultan la entrada de aire por la  vía nasal (alegrías crónicas, tabique nasal desviado, pólipos y tumores nasales, adenoides hipertróficas, amígdalas hipertróficas, hipertrofia de cornetes…) o simplemente como un hábito adquirido sin que haya una alteración anatómica.

Los respiradores bucales presentan una sería de características que nos ayudan a identificarlos.

–       Frecuentes resfriados, otitis laringitis agudas…

–       Roncan mientras duermen.

–       Presentan una frecuente salivación (manchando la almohada de saliva).

–       Mantienen la boca abierta y los labios hipotónicos mientras ven la televisión, hacen los deberes…

–       En posición de reposo la lengua se encuentra en la parte baja de la boca o entre los dientes.

–       Problemas de atención y concentración y por tanto de aprendizaje, por falta de oxigenación.

–       Presencia de ojeras.

–       Dientes incisivos superiores adelantados.

–       Estrechamiento de la arcada dentaria superior, del paladar y de las fosas nasales.

–       Cara alargada y estrecha.

–       Olfato alterado.

Marta Fernandez Ferreras

Logopeda del centro

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